¿Preocupado por posibles subidas de impuestos al GLP o GNC?
Fuente: motor.es
Los combustibles gaseosos para automoción están beneficiados fiscalmente por su carácter ecológico, y no hay previsión de que incrementen sus cargas a corto y medio plazo. De haber subidas, seguramente sucedan cuando los vehículos ya estén amortizados, pero siempre serán más baratos que gasolina y gasóleo.
Tanto el gas licuado de petróleo (GLP o autogas) como el gas natural comprimido (GNC) son combustibles alternativos que, además de ser más respetuosos con el medio ambiente, suponen un importante ahorro para el que los usa.
Una de las razones que justifica el bajo precio de estos combustibles es la facilidad con la que se obtiene la materia prima, bien en bolsas subterráneas que contienen el gas encerrado desde que los dinosaurios se "evaporaron", bien como residuo del proceso de refino. Otra de las razones está en su baja carga fiscal, pagan pocos impuestos.
Es una pregunta recurrente de los usuarios actuales y futuros del gas si va a subir la carga fiscal y, por tanto, el precio. A los que más kilómetros hacen al año, es una cuestión poco relevante, pues igualmente ahorrarán, pero los que se mueven menos verían alargados sus plazos de amortización o una mejor ventaja respecto a un diésel.
Las medidas habituales de 1/100 km que se usan en gasolina no tienen validez directa hablando de consumos de gas, ya que son diferentes las densidades energéticas, es decir, la energía disponible por unidad de volumen. Respecto a la gasolina, el GLP necesita más litros/100 km para el mismo resultado.
La diferencia de litros/kilos queda compensada por un precio de casi la mitad que la gasolina, por lo que más litros no implica más euros, sino al revés. Se puede ahorrar en combustible hasta un 40% con el sistema de precios actual usando GLP, con GNC algo más. Ahora bien, ¿cuánto tiempo permanecerá esa situación?
La directiva europea sobre imposición de los productos energéticos (2003/96/EC), adoptada en 2004, reguló esta cuestión. Se impuso un mínimo de impuesto de hidrocarburos a GLP y GNC, y así se mantuvieron durante años, congelados, sin experimentar incrementos. El mínimo europeo es de 125 euros por tonelada, pudiendo los estados miembros eximir total o parcialmente de esa carga si lo desean.
Dado que tanto el GLP como el GNC tienen una reducción efectiva de las emisiones de efecto invernadero (CO2) respecto a gasolina y gasóleo, parece evidente que estén siempre beneficiados fiscalmente respecto a los combustibles tradicionales, menos refinados y más contaminantes. A día de hoy no hay previstas ni subidas, ni el final del trato fiscal favorable a estos combustibles.
En 2011, se planteó una revisión de la directiva de 2003 para ponerle fin a los beneficios en 2023, pero finalmente no se materializó. Por lo tanto, los bajos impuestos al gas continuarán de forma indefinida.
Tomando como referencia los precios del GLP en 2016 en los
principales países consumidores, tenemos que el GLP tiene una media de carga fiscal del 34,7% del precio, en el caso español solo el 22,7% (21% solo de IVA), frente a una carga del 47,9% del gasóleo (en España 53,6%) y el 53,4% de la gasolina (en España 57,5%).
Es más, la media de precios del GLP es del 59% del gasóleo (en España 58,7%) y el 52,1% de la gasolina
(en España 51,7%).
En definitiva, incrementar los impuestos al GLP o el GNC no interesa a la Administración,
pues le interesa reducir las emisiones de efecto invernadero y las
tóxicas, y estos gases bajan las dos. A la Unión Europea tampoco le
interesa, al menos hasta 2030, cuando ya el testigo tecnológico se le
pasará a los eléctricos y la combustión interna empezará a ser
progresivamente marginada.
