¿Por qué los coches de gas son mucho más rentables que los de gasolina?
Fuente: motor.elpais.com
Una nueva alternativa a la gasolina y el gasóleo tradicionales. La aplicación de gases en automoción no es nueva, pero la evolución de la tecnología está mejorando sus resultados y aumentando el atractivo de esta solución, al mismo tiempo que bajan los precios. Básicamente, se pueden elegir entre dos opciones: GLP o gas licuado de petróleo (o Autoras, que es como se llama en las estaciones de servicio que lo ofrecen), y GNC o gas natural comprimido. Y aunque cada una presenta sus pros y contras, la mejor noticia es que ambas permiten reducir los costes de uso y también las emisiones contaminantes.
El ahorro, económico y ambiental, resulta apreciable. El litro de GLP cuesta 0,60 euros, la mitad que el de gasolina, mientras que cada kilo de GNC ronda los 0,90 euros. Así, moverse a gas ayuda al bolsillo, especialmente si es GLP. Del lado de la ecología, en cambio, el resultado es distinto, porque se impone el GNC con claridad: rebaja las emisiones de CO2 del orden de un 25% frente a la gasolina (12% el GLP) y, sobre todo, hasta un 85% los óxidos de nitrógeno (NOx) respecto al gasóleo.
Los precios han bajado frente a los de hace una década, y varios fabricantes ofrecen además incentivos que refuerzan su competitividad, ofreciendo, por ejemplo, rebajas que equiparan sus tarifas a las de los vehículos de gasolina. Como inconvenientes, cabe hablar del aumento de peso y la pérdida de la rueda de recambio, por su parte, son las pegas principales. Y, en función del tamaño de los depósitos, el maletero podría perder también capacidad.
El Gobienro reactivó el pasado noviembre su plan de ayudas para incentivar la adquisición de vehículos de energía alternativa, como eléctricos, híbridos enchufabas y de gas, entre otros. El presupuesto total de las subvenciones es de 20 millones de euros y el plan estará vigente hasta el 30 de Junio de 2018 o hasta que se agoten los fondos. El Plan Movalt, acrónimo de movilidad alternativa, beneficia de manera diferente a los compradores de cada tecnología.
En el caso del gas, los conductores de coches que funcionen con GLP (gas licuado de petróleo o Autogás) recibirán 500 euros más otros 1.000 del concesionario para vehículos que no superen un precio de 11.000 euros (sin impuestos). Si el modelo tiene un precio superior, de hasta 25.000 euros (de nuevo antes de impuestos), la cuantía subirá a 1.000 euros, más los otros 1.000 del concesionario.
